Cementerios con encanto: si entras no podrás regresar.

En nuestra semana dedicada a Samain (o Halloween) os llevamos de excursión. Visitar cementerios puede que no sea el plan turístico más solicitado ni el más típico. Sin embargo, existen cementerios realmente fascinantes donde además de albergar numerosas estatuas y muestras de arquitectura, se encuentran historias misteriosas, románticas, bélicas, muestras de la estratificación social, leyendas e incluso algunos se proclaman como la última morada de personajes ilustres, famosos e históricos. Hoy abrimos las puertas del reposo eterno de 2 curiosos cementerios gallegos: San Amaro (A Coruña) y el Cementerio Viejo de Mondoñedo para todos vosotros, espíritus curiosos.

A Coruña, Cementerio de San Amaro: nazis, héroes y lucha obrera.

Este cementerio, pese a haberse creado en 1871, fue inaugurado en 1813 después de la prohibición por Ley, en el año anterior, de los entierros en las iglesias y su entorno. Se amplió en 1883 y se construyó un templo funerario en la puerta de entrada de portada dórica. Emplazado frente al mar, está considerado uno de los más importantes de Galicia, tanto por el número, más de 200, como por la notoriedad de los personajes que cobija, siendo además una de las mejores muestras del Neoclásico, con un innegable valor artistico.

El Camposanto está dividido en tres zonas bien diferenciadas la religiosa, la civil y la británica, ésta última es privada y está cerrada al público. Cabe destacar el panteón modernista de la familia Bolivar (1912) obra del arquitecto Pedro Mariño, lápidas muestra de la represión ideológica del franquismo como alguna que reza “Un Dia de Abril” en referencia al 14 de abril de 1.931 en él que se proclamó la II República Española, dos monumentos colectivos que son el Monumento a los Mártires de la Libertad y la Columna dividida en recuerdo de la huelga general de 1901.

El Monumento a los Mártires de la Libertad, se levanta en el lugar donde descansaron antaño los aviadores alemanes de la II Guerra Mundial, trasladados posteriormente en 1982 al Cementerio de Yuste. Actualmente descansan bajo este monumento los restos de soldados magrebíes, indebidamente señalados como ciudadanos árabes, al servicio de los sublevados de 1936.

El 9 de noviembre de 1944, cinco meses después del desembarco de Normandía y con el régimen de Hitler agonizante, fue inaugurado el mausoleo nazi que llegó a contar con 16 sepulturas, ocho de las cuales correspondían a las víctimas del submarino U-966 hundido por los ingleses en Estaca de Bares. Del secreto nazi actualmente sólo existe una esvástica tras un bloque de nichos.

La Columna dividida en recuerdo de la huelga general de 1901, según reza la sepultura, es un monumento erigido por suscripción popular y por iniciativa de las sociedades obreras, a las víctimas de los sucesos de 30 y 31 de mayo de 1901, a raíz de la que está considerada como la primera gran huelga general de la historia del movimiento obrero gallego, con un paro absoluto en todos los sectores. Significativo también es el elenco político de San Amaro, que alberga un memorial del Partido Comunista de Galicia a dos populares guerrilleros. La capilla del Cementerio es de estilo neoclásico con planta de cruz griega coronada por cúpula rebajada y flanqueada por dos torres. La puerta es de inspiración clásica imitando la entrada de templo dístilo con dos columnas in antis.

Otro secreto del cementerio es  que esconde la zona dedicada a las sepulturas de niños. Se trata del enterramiento, en posición vertical y bañadas en cal, de numerosas víctimas de la epidemia de cólera de 1.854. Para respetar su memoria, no se permitió enterrar desde entonces a más de 1,5 metros de profundidad, quedando reservada la zona para los niños.

Entre los ilustres encontramos a Manuel Murguía, Eduardo Pondal o Alfonso Molina. Entre sus muros también se esconden historias curiosas como la de un niño de 11 años llamado Juan Darriba, que murió salvando a una mujer que se estaba ahogando en la playa y desde ese dia los descendientes de la mujer depositan flores en sus tumba cada año, el hecho de que la hermana más joven de Picasso fuese enterrada aqui cuando murió con 4 años de difteria, época en la que la familia del pintor vivió en la ciudad e incluso la historia de la niña santa Mari Carmen Gonzalez Valeiro que estuvo enterrada en el panteón  jónico de 1.896 de la imagen hasta 1.979, año en que se trasladó a Madrid.

El cementerio, incluido en la Association of Significant Cementeries in Europa (ASCE), una red de cementerios singulares de la que forman parte más de 150 camposantos en todo el continente, lleva el nombre de santo, abad y navegante, San Amaro. Según la tradición realizó un agitado viaje por mar hasta el Paraíso Terrenal, en el que, atravesando el Océano, protagonizó con sus compañeros innumerables aventuras. En torno a su figura histórica se aglutinaron toda una serie de tradiciones paganas cristianizadas presentes en Galicia y Asturias, relacionadas con los immrama (viajes a las islas paradisíacas del Occidente) irlandeses. Cuenta la leyenda que San Amaro desembarca en un puerto y hace el Camino de Santiago sin poder entrar en la Catedral por la gran multitud que allí se agolpaba. Retorna entonces para coger el barco y ve como una fila de gente peregrina a otro templo. Pregunta y le dicen que son devotos de un santo que 300 años atrás había peregrinado a Compostela, sin poder cumplir su meta y que se llamaba a San Amaro. La leyenda nos está hablando sobre la intemporalidad, la búsqueda del Paraíso, siguiendo el Sol; coincidiendo con las leyendas célticas de Breogán, San Brandán, Ero de Armenteira y principalmente con la del siglo XI de Trezenzonio acontecida en el “Farum Brecantium“

Cementerio de Mondoñedo (Lugo): donde yace el hombre que hizo que Galicia durase 1000 primaveras más.

El viejo cementerio de Mondoñedo o antiguo cementerio de San Lázaro guarda interés por ser el lugar donde se conservan los panteones de varios músicos y escritores, hijos ilustres de la ciudad: Álvaro Cunqueiro en cuya lápida se puede leer el conocido epitafio “Eiqui xaz alguén que coa súa obra fixo que Galicia durase 1000 primaveiras máis” (Aquí yace alguien que con su obra hizo que Galicia durase 1000 primaveras más”), Leiras Pulpeiro, y Pascual Veiga (autor del Himno Gallego), entre otros gallegos ilustres.

El Cementerio Municipal Antiguo se le conoce en la ciudad como Cementerio Viejo y además de albergar las tumbas de los más ilustres mindonienese laicos, tiene la particularidad de que cuenta con varios espacios diferenciados que albergaban a las distintas clases sociales de la ciudad. En la parte más alta están los grandes panteones donde se sitúan las cases pudientes. En la parte central están las clases medias y en la parte baja, enterrados en el suelo, está la clase popular.  Además cuenta, en uno de sus laterales, con el cementerio civil donde se enterraban todos aquellos que no habían sido bautizados o que se declaraban ateos.

Manuel Leiras Pulpeiro (1854-1912) era escritor, republicano, anticlerical y su talante le creó numerosas dificultades en Mondoñedo, sede episcopal, consiguiendo mantener sus convicciones con total firmeza.Por su condición de Ateo se encuentra enterrado en la parte del cementerio dedicada a la sepultura de niños sin bautizar y personas no creyentes.

Alvaro Cunqueiro (1911 – 1981) fue un novelista, poeta, dramaturgo, periodista y gastrónomo español, considerado uno de los grandes autores gallegos, tanto en gallego como en castellano. Entre sus obras narrativas en gallego destacan: Merlin e familia (1958), Las crónicas del Sochantre (1959), Escola de menciñeiros (1960), Si o vello Simbad volvesa ás illas (1962) y Xente de aquí e de acolá (1964). Como poeta destacan Mar ao Norde (1932), Poemas do sí e non (1933), Dona do corpo delgado (1950), Cantiga nova que se chama Ribeira (1933) y Herba aquí ou acolá (1980), y en teatro O incerto señor don Hamlet, príncipe de Dinamarca (1958) y A noite vai coma un río (1960). La obra de Cunqueiro es una de las más ricas, no sólo de la literatura gallega, sino de toda la literatura española de este siglo: fresca, culta, imaginativa, estilísticamente impecable y con un dominio de ambas lenguas inigualable.

Pascual Veiga (1842 – 1906), fue un compositor y músico precoz, autor de la popular Alborada y de la música del Himno de Galicia, y figura fundamental del Rexurdimento Gallego.

Sin duda este cementerio es un punto digno de visitar ya que tanto sus panteones góticos, como esculturas y demás elementos allí presentes hacen de dicha visita algo inolvidable.

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