Leyendas gallegas: A Cova do Rei Cintolo.

ee9cb5DSC_0298Hoy estreno nueva sección. Hace tiempo que venia pensado en recopilar leyendas gallegas porque creo que tenemos un halo de misterio y magia especial en estas tierras que la hacen única y propicia para estas historias. He elegido como leyenda “inaugural” esta de la zona de Mondoñedo (Lugo)… o tierras de Miranda, villa conocida por ser la cuna de Álvaro Cunqueiro, una de las 7 capitales de provincia del antiguo reino de Galicia y por su catedral, entre otras cosas. Cosas como la cueva de o Rei Cintolo (en el Monte da Farrapa, en Argomoso, aldea de Mondoñedo), que pese a estar cerrada hace unos años, hoy se pueden visitar previa concertación de cita y con visita guiada. De jueves a domingo se ofrecen dos turnos, uno matinal a las 12.00 y otro de tarde a las 17.00 horas. La entrada cuesta 15 euros y las reservas se pueden realizar directamente en la Oficina Municipal de Turismo mindoniense o llamando al teléfono 982 507 177. Sólo se permite la entrada a mayores de 12 años y los grupos se forman de 4 a 12 personas. Una ruta muy recomendada sobre todo si os gusta la espeleología pues son unas cuevas de aproximadamente 5 km. en las que podréis encontrar estalactitas, estalagmitas y otras formaciones. Aunque tendremos que esperar a primavera para poder visitarla, pues no en todas las épocas del año se organizan dichas rutas. En cuanto a la leyenda realmente hay dos versiones:

La primera de ellas cuenta que… en la cueva hay una chica encantada que se peina con peines de oro mientras contempla su reflejo en un espejo de plata. Quien la desencante se casará con ella y poseerá muchas riquezas. Pero hay un problema, como en toda leyenda y cuento: la cueva está custodiada por un dragón que devora a quién intente deshacer el encantamiento. A pesar de todos los impedimentos dos hermanos decidieron intentarlo pero después de entrar en la cueva nunca más se volvió a saber de ellos.

Aunque a mi personalmente me gusta más la segunda versión:

Cuenta la leyenda que mucho, mucho tiempo antes de que se fundara la actual villa de Mondoñedo esa zona era conocida como Bría, dónde habia un castillo de enorme grandeza en el cuál habitaba uno de los reyes con mayores posesiones de toda la comarca. Este castillo era la morada del Rey Cintolo.

El monarca contaba con una única descendiente, quién era extremadamente hermosa y querida por todos los súbditos de su padre no sólo por su belleza sino también por su bondad. Xila era su nombre. Además de estas dos virtudes de la jóven los hombres que la 

cuevamondoñedo

pretendían, admiraban sobre todo la riqueza de su padre, por lo que no eran pocos los galantes y codiciosos caballeros que pretendian a la princesa. Sin embargo el defecto que tanto el Rey cómo la joven encontraban a estos era precisamente ese, su condición de caballeros. Hombres que habían ascendido debido a diversas traiciones, asesinatos y crueles enfrentamientos en multiples batallas. Por eso el Rey no tenía demasiada prisa en que la princesa se uniese en matrimonio.

Un día llegó a Bría un jóven conde llamado Hollvrudet. Este no tenia un gran sequito, como acostumbraban hacer otros pretendientes de la princesa, pero presto se hizo querer por su simpatía y cordialidad. La joven princesa sintió una gran atracción hacia él, pues era un jóven apuesto y por primera vez no estaba caracterizado por su rudeza y sus sangrientos asesinatos. El Rey también veía con buenos ojos la relación y hasta consideraba posible la idea de una boda entre el jóven y su hija. Era la primera ocasión en la que nadie del lugar se mostraba titubeante ante una posible boda. Pero estos no eran los comienzos de un cuento de hadas. A los pocos días llegó a Bría un numeroso ejército de hombres a caballo con gran número de armas entre sus posesiones y diversas trompetas para anunciar su llegada. Se trataba del Rey Tuba de Oretón, éste y sus caballeros acamparon en el lugar como si se tratara de la ocupación de una plaza por un grupo de guerreros. Desde los exteriores del castillo envió diversas cartas al Rey comunicándole los motivos de su visita. Quería dialogar con el monarca acerca de su boda con la princesa y le comunicaba a su vez que de no ser recibido de forma inmediata tomaría por la fuerza el castillo y se llevaría a la princesa.

Ante la amenaza todas las gentes del castillo, incluído el Rey, se mostraron atemorizados. Ninguno sabía bien que hacer y fue la iniciativa del conde la que les dió una solución. Este se ofrecia a combatir con el Rey de Oretón. Su amor por la princesa Xila era cada vez más grande y debido a su destreza en el manejo de las armas supo que sus capacidades ante el enemigo le harían vencer. De este modo envió al Rey Tuba de Oretón una carta en la que le retaba a un combate cuerpo a cuerpo entre ambos.

MagoTuba, Rey de Oretón, no era precisamente un jóven apuesto, era más bien gordo y con poca habilidad en el manejo de las armas, lo cuál lo situaba en inferioridad de condiciones ante la batalla, pero poseía un don. Era lo que en Galicia se conoce como “meigo o brujo, por lo que sus armas de guerra en este combate con el conde no serían una espada, o un garrote, sería un conjuro. Así, se reunió con otros brujos que le acompañaban y juntos tramaron un encanto con el que poder vencer a la fuerza física del conde.

A los pocos segundos de que comenzara el ritual un gran estruendo, causado por un enorme trueno, hizo temblar toda la tierra de Bría. El castillo se vino abajo y las gentes salieron despavoridas de él, quedando muchos de sus ocupantes sepultados entre los restos. El conde Hollvrudet salió ileso y consiguió llegar hasta el Rey Tuba al que atraviesa con una espada. De regreso al castillo observa con terror que este había sido tragado por un enorme agujero que se habría bajo él. Se introdujo en él pero sólo vio algunas extrañas columnas, corrientes de agua, serpientes, lechuzas… pero de las gentes del castillo no había ni rastro. El castillo, con su amada dentro de él, había desaparecido dentro de esa enorme cueva y desde entonces nada se supo de su paradero.

Aún hoy hay quien afirma que dentro de la cueva está la princesa, pero no puede escapar porque uno de esos brujos que acompañaban al Rey Tuba la tiene prisionera y aunque la deja salir todas las noches a las doce, sólo se lo permite durante unos minutos, momento que ella aprovecha para buscar a su amado por los alrededores. Si uno pasa en la medianoche por el lugar podrá verla, pero a la entrada de la cueva está el brujo vigilándola y si ve a otra persona la captura y la hace prisionera dentro de la cueva. También hay quien dice que acercarse a la verja tras la medianoche del viernes y pronunciar el nombre de Xila tres veces pidiendodo su ayuda, es un remedio infalible para los obstáculos que intentan entorpecer la union de dos personas enamoradas.

Sea como fuere… tened cuidado cuando salgais a pasear por Mondoñedo de noche… quién sabe si os encontraréis con Xila y su captor. Porque habelas hailas.Hades_and_Persephone_by_Dulceta

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